Todos somos imigrantes

Me parece, que nosotros los Europeos estámos olvidando algunas cosas muy rápido. Me he fijado de esto durante mi última visita de Argentina. Estuve paseando en el puerto, cuando me he fijado en un gran edificio con letrero „Hotel de Imigrantes“, que, porsupuesto me llamó mucha atención. Hotel para imigrantes? Cuando me he acercado, he visto, que este edificio ya no se utiliza como „hotel“. Lo han convertido en un museo de la imigración, o mejor dicho museo de lo que he hecho de Argentina el país que conocemos hoy en día. Pero por que he puesto la palabra „hotel“ entre comillas?

 

Cómo he descubierto más tarde, este „hotel“ no era un hotel, sino lugar donde toda la gente que ha llegado a Argentina en los barcos ha pasado sus primeros días. Desde que abrieron este edificio en principios del siglo 20, podía alojar al mismo tiempo 4.000 personas y practicamente nunca quedó vacío. Toda la gente han pasado aquí un control médico, les dieron comida y lugar para dormir, hasta que podían encontrar trabajo. Durante 100 años han sido más de 50 millones de Europeos que han llegado a las orillas Argentinas y se han quedado a vivir aquí.

 

Sí, Argentina es un país, que orgullosamente dice, que dice, que sus ciudadanos son descendientes de imigrantes, que todos son imigrantes. En este país sudamericano existe un dicho, que sus antepasados han llegado con “una mano atrás y otra adelante”. Esto significa, que la mayoría llegó con manos vacías a buscar un futuro más estable y lo poco que tenían en sus países de orígen tenían que dejarlo atrás. Lo único, que llevaban consigo ha sido la ropa, que llevaban puesta y la esperanza de que mañana será un día mejor.

 

Quizás no sabéis, por que los Europeos tenían que viajar a Argentina. Sus razónes probablemente han sido muy parecidos a los razónes, que mucha gente igual tiene hoy – insuficiente tierra, con lo que viene falta de alimentos, no había trabajo, pero habían guerras y persecución. Las famílias han ahorrado dinero, para poder mandar por lo menos a una persona, que luego les podía estar mandando dinero. Si tenían suerte, han ahorrado bastante para luego poder viajar todos.

 

Ahora imaginados barcos grandes que parecen Titanic. Grandes, de lujo, dónde la gente come con cubiertos de plata y se divierte en fiestas dónde no falta nadie de la alta sociedad. Sí, estos son los barcos con cuales imigrantes viajaban. Han pasado allí 3-5 semanas, pero ellos no podían subir a las cubiertas superiores. Han sido encerrados abajo, sin ventanas y sin privacidad, dónde pertenecía a cada persona por ley un metro cuadrado. Claro, muchas veces se ha vendido más billetes de lo permitido, que ha hecho las condiciones aún peor.

 

En el museo he visto muchos pasaportes viejos del mundo entero, fotografías en blanco y negro con personas bajandose de los barcos, deberes de escuela de los niños escritos en un español todavía bastante malo, cartas escritas a miembros de las familias diciendo que alguien ha llegado bien y que está muy feliz de estar en Argentina, cosas pequeñas, que la gente ha traído consigo, porque deben recordarles sus tierras a cuales quizás nunca más han vuelto.

 

Al final me he puesto a pensar sobre todo lo que he visto en las playas de Grecia, dónde igual han llegado barcos con personas de países que quedaron destruidos por la guerra y todo esto me resultó demasiado parecido. Puede ser, que todos tenemos deseos y sueños similares y que al final, todos somos iguales – somos seres humanos.

 

 

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